La producción argentina de biodiésel está estrechamente vinculada con la cadena de valor de la soja. El aceite obtenido durante el procesamiento industrial del grano constituye el principal insumo para elaborar este biocombustible.
Su transformación en biodiésel permite agregar valor al aceite de soja y ampliar las posibilidades de industrialización de un producto que también tiene otros destinos comerciales. De esta manera, la actividad se integra a una cadena agroindustrial que comprende la producción primaria, la molienda, la obtención de aceites y harinas y la elaboración de combustibles renovables.
A escala internacional, el panorama de materias primas presenta una mayor diversificación. El informe estadístico 2025-2026 del European Biodiesel Board (EBB) muestra que en la Unión Europea conviven diferentes fuentes para la producción. Durante 2025, el 38% de las materias primas utilizadas para el consumo europeo correspondió a cultivos agrícolas, mientras que el 34% provino de residuos y otras materias primas contempladas en la clasificación del organismo. Dentro de esa matriz, el aceite de colza representó el 33% del total, mientras que el aceite de cocina usado alcanzó el 16,5%..

