Hace algunos días, el Senado otorgó media sanción al proyecto que reforma la Ley 27.640, generando un nuevo marco regulatorio de biocombustibles. Así, el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil pasaría de 7,5% a 10% y el de bioetanol en las naftas de 12% a 15%.
Además, dentro del bioetanol se mantienen un 6% para la caña de azúcar y un 6% para el maíz, mientras el 3% restante queda destinado al libre mercado.
Según el Consejo Agroindustrial Argentino y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina, la implementación plena del nuevo régimen podría movilizar inversiones privadas superiores a los US$ 1.000 millones, destinadas a ampliar la capacidad instalada y mejorar infraestructura logística, entre varias cuestiones.
Pero, ante este nuevo escenario, la pregunta central es: ¿cuánto volumen extra se necesita?





