• 4 min de lectura
• 4 min de lectura

Los buques y las operaciones portuarias generan diferentes tipos de residuos, que deben seguir procedimientos específicos de recolección, transporte y disposición final para evitar impactos ambientales. Los restos de alimentos y la basura producida durante los viajes se suman a los envases, cartón, madera, artículos usados en el mantenimiento y materiales de las áreas administrativas. Cada uno debe ser separado y almacenado de forma adecuada para su posterior recolección, tratamiento, reciclaje u otra disposición prevista.
Una de las primeras etapas es identificar el tipo de elemento con el que el puerto está tratando. Entre los residuos generados en las embarcaciones, se encuentran materiales comunes y reciclables, como residuos alimentarios y basura doméstica, pero también materiales que requieren cuidados específicos, como residuos oleosos, agua oleosa de sentina, sustancias químicas, aguas residuales, residuos hospitalarios, entre otros.
En los puertos públicos y en las instalaciones portuarias autorizadas, la retirada de residuos de las embarcaciones está regulada por la Agencia Nacional de Transportes Acuáticos (Antaq). La Resolución Antaq 99/2023 establece las reglas para el servicio y determina que la recolección sea realizada por prestadores habilitados por la autoridad controladora de la instalación portuaria.
Durante las operaciones de recolección, los materiales que puedan causar fugas o derrames deben ser manipulados con equipos de contención compatibles. La medida reduce el riesgo de que residuos oleosos, sustancias químicas u otros materiales contaminantes lleguen al muelle, al suelo o al agua.
El transporte también va acompañado de documentación específica. El Manifiesto de Transporte de Residuos (MTR), previsto en la resolución, acompaña el material durante el desplazamiento hasta la disposición final ambientalmente adecuada y reúne información que permite identificar el residuo y seguir su trayecto.
Residuos generados dentro de los puertos
La movimentación de cargas, los servicios de mantenimiento, los talleres y las actividades administrativas también generan residuos en el complejo portuario. Para organizar esta gestión, las instalaciones cuentan con el Plan de Gestión de Residuos Sólidos (PGRS), que define procedimientos para el manejo de los materiales, desde la generación hasta la disposición final.
El plan incluye acciones como separación, acondicionamiento, almacenamiento temporal, recolección, transporte y disposición o eliminación final, considerando las características de cada residuo. Los materiales reciclables pueden ser enviados para su reutilización o reciclaje, mientras que los residuos peligrosos o contaminados exigen tratamiento y disposición específicos.
La estructura de almacenamiento y los procedimientos adoptados también son importantes para reducir los riesgos ambientales. En el caso de residuos líquidos o con potencial de contaminación, por ejemplo, son necesarias medidas de contención para evitar fugas y derrames.
La gestión ambiental de las instalaciones portuarias también es acompañada por la Antaq, a través del Índice de Desempeño Ambiental (IDA), que reúne indicadores relacionados con aspectos como la gestión de residuos sólidos, la retirada de residuos de embarcaciones, el monitoreo del agua, el drenaje pluvial, cuestiones relacionadas con el suelo y la prevención de riesgos ambientales.
Política de sostenibilidad
La gestión de residuos en los puertos también forma parte de una agenda más amplia de sostenibilidad para la infraestructura de transportes. Instituida por la Ordenanza MPor 58/2025, la Política de Sostenibilidad del Ministerio de Puertos y Aeropuertos orienta la adopción de prácticas ambientales, sociales y de gobernanza en los sectores portuario, aeroportuario e hidroviario. Entre las directrices se encuentran el uso sostenible de los recursos naturales, la prevención de impactos ambientales y la adaptación de la infraestructura a los cambios climáticos.
Por medio del Pacto por la Sostenibilidad, el MPor también estimula a empresas y entidades del sector a establecer planes de acción e indicadores ambientales. La agenda incluye iniciativas de economía circular, logística inversa, reducción de residuos destinados a vertederos y reutilización de materiales, siempre sin sustituir las obligaciones legales y regulatorias de cada instalación.

