• 2 min de lectura
• 2 min de lectura

Autoridades finlandesas abordaron e inspeccionaron una nave objetivo en el mar Báltico en un simulacro en vivo que, según funcionarios, demostraría la seriedad con la que la región asume la amenaza de sabotaje submarino tras una serie de incidentes.
Finlandia y la región del mar Báltico en su conjunto han sufrido roturas en cables de energía, líneas de telecomunicaciones y gasoductos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, lo que ha elevado la preocupación por la falta de protección suficiente en la infraestructura crítica.
Oficiales encapuchados de la Guardia Costera, la Policía y las Fuerzas Armadas descendieron en rápil desde un helicóptero hacia la cubierta de una nave, reduciendo a la tripulación e inspeccionando el buque sala por sala.
El comandante de la Guardia Costera, Ilja Iljin, quien lideró el simulacro, señaló que el ejercicio refleja lo que Helsinki considera «la nueva normalidad».
"En los últimos dos o tres años hemos registrado varios incidentes en el Báltico vinculados a daños en la infraestructura submarina crítica. Por lo tanto, debemos estar preparados para cuando ocurra el próximo evento", afirmó Iljin
"Entre las señales que sugieren que un buque podría estar involucrado en el corte de un cable se incluyen cambios abruptos en la velocidad o el rumbo mientras transita sobre una línea submarina", complementó.
La respuesta de Finlandia se ha perfeccionado con cada incidente. El primer buque sospechoso zarpó antes de que las autoridades pudieran actuar, mientras que la nave más reciente estuvo bajo control en cuestión de horas.
"En una alerta real, los efectivos policiales en guardia pueden estar en su base en menos de una hora antes de desplegarse en helicóptero o embarcación", señaló el inspector jefe Juha Hietala, de la unidad de intervención especial de la policía.
Aunque la mayoría de los incidentes fueron causados por buques que garreaban o arrastraban sus anclas, las autoridades también se preparan ante posibles sabotajes ejecutados por buzos, minisubmarinos o robots de inmersión cargados con explosivos.
De forma paralela, el Gobierno busca obtener nuevas atribuciones para que la Guardia Fronteriza -que incluye a la guardia costera- pueda interceptar e inspeccionar naves sospechosas de carecer de nacionalidad o de enarbolar un pabellón falso, así como intervenir contra vehículos submarinos no tripulados.

