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El fenómeno meteorológico de El Niño vuelve a condicionar el comercio marítimo y fluvial global con un comportamiento asimétrico en el continente americano. La alteración de las temperaturas en el océano Pacífico ecuatorial proyecta condiciones extremas con efectos opuestos entre el norte y el sur del hemisferio.

En Centroamérica y el Caribe, las condiciones más secas de lo habitual obligaron a las autoridades del Canal de Panamá a implementar reducciones preventivas en el calado máximo de las embarcaciones para conservar reservas hídricas.
A partir del 26 de agosto, el límite permitido se fijará en 48 pies, ajustándose a 47,5 pies desde el 3 de septiembre, muy por debajo del calado de diseño de 50 pies. Si bien la cantidad de franjas de tránsito diarias se mantiene estable por el momento, las empresas navieras y de carga ya diseñan rutas alternativas y prevén incrementos en los costos logísticos por las restricciones operativas.
En contraposición, la Argentina, Paraguay, el sur de Brasil, Ecuador y el norte de Perú aguardan precipitaciones superiores a los promedios estadísticos. Las proyecciones hídricas para la Cuenca del Plata anticipan un fuerte incremento en los caudales de los ríos Paraná y Uruguay, lo que provocará un aumento significativo en la sedimentación del lecho fluvial.
Ante un escenario similar registrado en 2016, la empresa Jan de Nul —a cargo del dragado de la Vía Navegable Troncal— debió desplegar una inversión extraordinaria de 60 millones de dólares e incorporar dos dragas de gran porte ("Pedro Álvares Cabral" y "Niccolo Machiavelli") para reforzar su flota y mantener la navegabilidad a 34 pies, garantizando la salida de las exportaciones agrícolas.

Artículo adaptado a partir del informe publicado en la sección Transport & Cargo del diario El Cronista.

