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Un convoy naval y mercante ruso entregó pertrechos la semana pasada en instalaciones costeras sirias operadas por Moscú, según dos fuentes informadas. Se trata de la primera misión desde que ambos gobiernos acordaron el mes pasado el marco de la presencia militar rusa en el país.
El despliegue evidencia que Moscú mantiene el reabastecimiento del Puerto de Tartús y de la base aérea de Jmeimim tras el pacto, el cual traspasa las instalaciones civiles a control sirio y convierte los emplazamientos militares en centros de instrucción conjunta.
El acuerdo contempla la permanencia de las tropas rusas en estas bases estratégicas, utilizadas históricamente por el Kremlin para proyectar poder hacia el Mediterráneo, Oriente Medio y África. Tartús alberga la única instalación de reparación y aprovisionamiento naval de Rusia en la cuenca mediterránea.
Aunque el suministro a ambos puntos ha sido constante en los últimos meses, esta fue la primera operación logística tras el anuncio del pacto el 9 de agosto.
El grupo de cuatro embarcaciones arribó a Tartús el 7 de septiembre, según los registros de movimientos rastreados por Reuters y la firma de inteligencia marítima SynMax.
Imágenes satelitales verificadas por la agencia mostraron al carguero Ro-Ro Sparta y al buque tanque de la Armada Akademik Pashin atracados al día siguiente en los muelles 3 y 4 del puerto.
Un corresponsal de Reuters constató la presencia de ambas naves atracadas el 9 de septiembre, mientras el petrolero General Skobelev permanecía fondeado en aguas exteriores. Durante las maniobras de descarga, un globo de vigilancia sobrevoló la zona portuaria.
Una fuente militar siria y un empresario ruso-sirio confirmaron que el Sparta desembarcó suministros y munición destinados a Jmeimim y Tartús. No obstante, Reuters no pudo verificar de forma independiente el contenido ni los destinatarios del cargamento.
SynMax identificó al cuarto integrante del convoy como el Admiral Levchenko, un destructor ruso de la clase Udaloy.
Ni la Autoridad General de Puertos y Aduanas de Siria ni la embajada rusa en Damasco respondieron a las solicitudes de comentarios.
Las naves apagaron sus sistemas de transmisión tras cruzar el estrecho de Gibraltar con dirección al Mediterráneo. Reuters dio seguimiento al grupo mediante satélite en su tránsito hacia el este hasta su llegada a la costa siria.
El Sparta, habitual en la logística militar rusa en Siria, se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos, al igual que el General Skobelev, penalizado por Occidente por el transporte de crudo ruso.
Damasco y Moscú sellaron el pacto sobre Jmeimim y Tartús tras 18 meses de negociaciones, luego del derrocamiento en diciembre de 2024 del expresidente Bashar al-Ásad, histórico aliado del Kremlin.

