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Un alto funcionario iraní declaró a Reuters que su país podría reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo del Golfo en cuestión de días si Estados Unidos levanta su bloqueo, calificando la reunión en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como una "oportunidad de oro" para reanudar la diplomacia con Washington.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, y el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, tienen previsto asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, lo que marcará la primera vez que coincidan en un mismo evento desde que Trump lanzó la "Operación Epic Fury" contra Irán en febrero.
El funcionario iraní afirmó que la delegación de su país cuenta con plena autoridad para reactivar las conversaciones, aunque no hay previstos encuentros directos entre ambos presidentes.
No se tiene conocimiento de reuniones cara a cara entre Irán y Estados Unidos desde julio, cuando colapsó un acuerdo preliminar para poner fin a la guerra apenas unas semanas después de haber sido firmado por Trump y Pezeshkian.
"Estados Unidos debe anunciar oficialmente su intención de resolver la cuestión por la vía diplomática y, a continuación, acordar un cronograma sobre cómo avanzará el proceso", declaró el funcionario iraní.
"La Asamblea General de la ONU es una oportunidad de oro para que EE.UU. regrese a la diplomacia", añadió la fuente, tras precisar que Irán envió su propuesta más reciente a Washington a través de mediadores el 16 de septiembre.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, declaró al programa Today de la cadena NBC que Washington está abierto a dialogar con los iraníes durante la Asamblea General, "especialmente si existe la perspectiva de que conduzca a algo positivo y, en última instancia, logre el objetivo central de esta iniciativa".
Trump tiene previsto reunirse este martes con los líderes de los seis Estados árabes del Golfo: Baréin, Kuwait, Qatar, Omán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Las naciones del Golfo están interesadas en restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz, pero se muestran cautelosas ante la posibilidad de otorgar excesivo poder a Irán, su histórico rival.
A excepción de Omán, todos estos países albergan importantes bases militares estadounidenses que han sufrido repetidos ataques iraníes a lo largo del conflicto, una situación que ha tensado sus alianzas de seguridad de décadas con Washington.
El más relevante de ellos, Arabia Saudita, se ha visto arrastrado con mayor fuerza al conflicto este mes, luego de que los combatientes hutíes alineados con Irán avanzaran en Yemen, derrotaran a las fuerzas del gobierno respaldado por Riad y amenazaran las exportaciones petroleras saudíes a través del mar Rojo.
Los mercados petroleros registraron cierto alivio este martes, luego de que fuentes informaran a Reuters que Arabia Saudita reanudó las operaciones en su oleoducto Este-Oeste y podría retomar las exportaciones desde el Puerto de Yanbu, en el mar Rojo, en cuestión de horas, aunque a un volumen reducido.
El oleoducto, la principal ruta alternativa de Arabia Saudita para exportar y esquivar las perturbaciones derivadas de la guerra en el estrecho de Ormuz, fue paralizado tras los ataques del 10 de septiembre que Riad atribuyó a aliados de Irán en Irak.
Los hutíes han hecho retroceder a las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita con el objetivo de controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, el acceso meridional al mar Rojo, y han atacado directamente el territorio saudí con misiles y drones.
Estados Unidos, que bombardeó a los hutíes durante dos meses el año pasado, ha rechazado hasta el momento las reiteradas peticiones del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, para reincorporarse a la ofensiva contra el grupo.
The New York Times informó que Trump canceló a último momento los ataques estadounidenses contra los hutíes previstos para el domingo, cuando las tropas ya habían comenzado a cargar las bombas en los aviones.
Propuesta de Qatar
Sobre la mesa en la reunión de los Estados del Golfo con Trump figura una propuesta catarí para establecer un marco que integre a Irán y a los países árabes del Golfo en una arquitectura de seguridad común, señalaron fuentes regionales.
Durante su intervención en el Foro Económico de Qatar celebrado el domingo en Nueva York, el primer ministro catarí, el jeque Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, afirmó que cualquier acuerdo de este tipo debería proporcionar garantías de seguridad para los Estados del Golfo y ampliar la interdependencia económica con Irán.
"La seguridad duradera no puede construirse mediante ciclos repetidos de escaladas y represalias, ni mediante acuerdos que dejen a algún Estado permanentemente expuesto a la inseguridad", declaró el jeque Mohammed.
Otra fuente de la región indicó a Reuters que Irán se encuentra evaluando la propuesta.
En Yemen, los combatientes hutíes avanzan para tomar las alturas estratégicas de las montañas de Kahboub, con el objetivo de aislar la costa del mar Rojo de las zonas restantes en manos de las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita.
La zona de Kahboub domina la franja costera occidental y el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que otorgaría a los hutíes una posición de control dominante desde la cual ejercer mayor dominio sobre ambos puntos.
Asimismo, su relieve accidentado dificulta la detección de los combatientes hutíes frente a drones y ataques aéreos en comparación con la llanura costera.
Los enfrentamientos ya han desplazado a más de 130.000 personas en lo que va del mes, y la agencia de la ONU para los refugiados advirtió este martes que decenas de miles más podrían verse obligadas a abandonar sus hogares.

