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El comercio internacional y la Logística atraviesan puntos de inflexión. La volatilidad geopolítica, el endurecimiento de normativas y la necesidad de resiliencia operativa han transformado la gestión de riesgos:
“Pasar de la reacción tardía a la prevención inteligente es hoy una ventaja competitiva de primer orden”. Reps
En un escenario global altamente disruptivo, la consigna para los importadores, exportadores y operadores logísticos es muy clara; prevenir de forma automatizada es significativamente más económico que corregir en destino.
Nuestro nuevo paradigma global en la cadena logística y de comercio exterior está claramente definido por cinco factores críticos; aquí los presento como: riesgo y prevención.
Los aranceles tradicionales ya no son el único obstáculo; la verdadera presión proviene de la multiplicación de regulaciones técnicas, sanitarias, de seguridad y de control de exportaciones que afectan a una parte mayoritaria del comercio global.
El riesgo aquí se presenta en que un error de interpretación en licencias, restricciones o normativas de cumplimiento (compliance) paraliza embarques enteros y dispara costos por multas o almacenamiento en puertos.
En cuanto a la prevención, aquí las empresas líderes están automatizando la validación documental previa al despacho para asegurar la conformidad legal antes de que la carga se mueva.

Las tensiones comerciales y la reconfiguración constante de mapas logísticos (nearshoring y diversificación de proveedores) obligan a los importadores y exportadores a replantearse sus rutas de aprovisionamiento de manera permanente.
El riesgo: Es depender de rutas tradicionales o proveedores expuestos a cambios geopolíticos repentinos genera interrupciones críticas en la cadena de suministro.
La prevención: Se priorizan herramientas de analítica predictiva que evalúan en tiempo real la exposición a riesgos de terceros países y alertan sobre modificaciones normativas antes de comprometer capital.
Los eventos climáticos extremos (inundaciones en rutas claves, sequías que afectan canales de navegación y tormentas severas en terminales marítimas, etc.) han dejado de ser excepciones para convertirse en variables operativas recurrentes.
El riesgo que se corre aquí son demoras logísticas imprevistas que rompen las promesas de entrega al cliente final y encarecen drásticamente los costos de reposición e inventario.
Por lo que la prevención se debe dar en la integración de visibilidad en tiempo real combinada con alertas meteorológicas y logísticas permite desviar cargas o reorganizar stocks de manera anticipada.

A medida que el comercio exterior se digitaliza (documentos electrónicos, plataformas de contratación y pagos transfronterizos), la superficie de exposición a ciberataques y fraudes documentales se amplía.
El riesgo: Suplantación de identidad de nuevos proveedores internacionales, manipulación de certificados de origen y hackeos en sistemas de intercambio de datos logísticos.
La prevención sugerida es la validación rigurosa de contrapartes mediante flujos automatizados de debida diligencia y el uso de tecnologías de trazabilidad inalterable y Blockchain.

Tradicionalmente, las áreas de comercio exterior, logística y aduanas operaban de forma reactiva y aislada bajo una lógica meramente burocrática.
El riesgo es de gestionar los problemas de aduana o transporte una vez que el conflicto ya estalló en el puerto o en la frontera, generando sobrecostos insostenibles.
La prevención sería la adopción de "Torres de Control" digitales y plataformas preventivas centralizadas que otorgan a los tomadores de decisiones métricas en tiempo real para actuar preventivamente y proteger los márgenes del negocio.
Por: Ricardo E. Partal Silva
Director Ejecutivo; Integración Empresarial por los Corredores Bioceánicos®
Presidente, Organización Mundial de Ciudades y Plataformas Logísticas (OMCPL)
Presidente. Observatorio Mundial de Logística Preventiva (PLO)

