• 3 min de lectura
• 3 min de lectura

La consolidación operativa de la formación no convencional Vaca Muerta comenzó a traccionar una agenda de inversiones de gran escala en la infraestructura de transporte y procesamiento del polo portuario e industrial de Bahía Blanca. De acuerdo con el análisis de coyuntura y las consideraciones técnicas expuestas en la edición número 196 del informe de Indicadores de Actividad Económica, publicado por el Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA), la confluencia estratégica de redes de conectividad terrestre, ferroviaria y ductos, sumada al suministro eléctrico y el acceso a las terminales marítimas locales, posiciona a la ciudad como el destino natural para la agregación de valor de los hidrocarburos procedentes de Neuquén. El staff económico del organismo privado detalló que la expansión proyectada para el mediano y largo plazo responde directamente a la necesidad de incrementar de manera sustancial la oferta disponible de materias primas básicas, indispensables para abastecer a las cadenas manufactureras de bienes intermedios y finales que operan con altos niveles de utilización de su capacidad instalada.

En este escenario de reactivación, la firma Transportadora de Gas del Sur (TGS) anunció la puesta en marcha de un proyecto integral presupuestado en aproximadamente 3.000 millones de dólares. La megaobra contempla la ejecución de tareas de ampliación en las instalaciones de procesamiento que la compañía posee en la localidad de Tratayén, el tendido de un nuevo poliducto de transporte directo hacia el nodo portuario de Bahía Blanca, y la construcción de una planta de fraccionamiento y almacenamiento complementaria en el distrito bonaerense, conformando una de las mayores colocaciones de capital energético de la industria no convencional. Por su parte, la Compañía Mega dio por concluida la primera fase de su plan corporativo de ampliación en su planta de fraccionamiento local mediante un desembolso de 260 millones de dólares. Esta primera etapa operativa posibilitará un incremento de hasta el 50% en su capacidad de producción de etano, propano, butano y gasolina natural, previéndose ya la ejecución de una segunda etapa de expansión por un monto estimado de 360 millones de dólares pautada para el período bienal 2026-2028.

De manera simultánea, el sector de los fertilizantes nitrogenados registrará transformaciones de carácter estructural a partir de nuevos proyectos de radicación industrial destinados a revertir el actual déficit comercial del rubro. En ese sentido, la firma Pampa Energía presentó de manera formal los lineamientos técnicos para la construcción de una segunda planta de urea en la zona portuaria de Bahía Blanca, iniciativa que demandará una inversión de capital de 2.400 millones de dólares y proyecta una capacidad final de procesamiento de 2.1 millones de toneladas anuales. Según los especialistas del CREEBBA, la entrada en producción de este nuevo complejo fabril, sumada a los análisis de factibilidad que evalúa la firma Profertil para duplicar su propia infraestructura y elevar su capacidad de 1,3 a 2,6 millones de toneladas de urea, posee un alto valor estratégico para la economía del país. Ambas iniciativas permitirán sustituir de forma masiva los volúmenes de importaciones requeridos para el abastecimiento de la demanda agroindustrial interna, que durante el último ejercicio anual auditado totalizaron un millón de toneladas ingresadas desde el exterior.

