• 4 min de lectura
• 4 min de lectura

El proyecto LNG del Plata, impulsado por Camuzzi, prevé iniciar su producción comercial en 2030 desde el Puerto La Plata, con una inversión inicial de US$ 500 millones sobre un desembolso total estimado en US$ 4.100 millones. Los detalles operativos y técnicos fueron presentados por Daniel Ridelener, referente de la compañía, durante el encuentro Shale in Argentina organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) en Houston, según informó la periodista Victoria Terzaghi en el diario Río Negro.
De acuerdo con la publicación, la iniciativa se diferencia de los demás proyectos exportadores de gas natural licuado (GNL) en tres aspectos: está impulsada por una empresa que no es productora de gas, se localiza en el Puerto La Plata en lugar de la costa rionegrina, y prevé destinar un tren de producción a funcionar de forma estacional, aprovechando los meses de baja demanda interna.
La terminal se ubicará a 50 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires y requerirá un abastecimiento de aproximadamente 10 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, actualmente en negociación con productores de Vaca Muerta.
Para el transporte se utilizará el sistema existente de Transportadora de Gas del Sur (TGS), más capacidad adicional mediante obras dedicadas. La infraestructura demandará la construcción de un ducto terrestre de 42 kilómetros y un tramo marino de 10 kilómetros, sumados a un jetty y plantas de compresión.
El buque licuefactor de GNL (FLNG) tendrá una capacidad de almacenamiento de 174.000 metros cúbicos y permitirá concretar el despacho de aproximadamente dos cargas mensuales.
Según el plan técnico presentado, el buque flotante contará con dos trenes de licuefacción de 1,2 MTPA cada uno. Ridelener explicó que la intención es estructurar los contratos de transporte para que un tren opere los 365 días del año, mientras que el segundo será interrumpido durante las semanas de mayor demanda invernal.
De acuerdo con lo consignado por Terzaghi, ese esquema busca resolver la estacionalidad del mercado local: permite a los productores de Vaca Muerta colocar su gas de manera pareja durante todo el año —un aspecto relevante para los yacimientos petroleros donde el gas se extrae de forma asociada— y, al mismo tiempo, habilita a reorientar el suministro al mercado doméstico durante los picos de consumo invernal.
Por esa modulación, si bien la capacidad nominal de la unidad FLNG será de 2,4 MTPA, la producción real efectiva anual se estima en 2,1 MTPA. En una segunda etapa proyectada para la próxima década se prevé duplicar la capacidad total a 4,8 MTPA, mediante la duplicación del ducto y de la infraestructura de compresión, con la incorporación de un segundo buque fábrica.
El desarrollo comercial contempla la participación de la comercializadora neerlandesa Vitol, que se perfila como comprador (offtaker) de la producción mediante contratos a largo plazo y también como socio accionario de Camuzzi Gas Inversora.
Antes de la Decisión Final de Inversión (FID), las compañías avanzan en la tramitación de permisos ambientales, los acuerdos de transporte (TSA) y el encuadre dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Una vez alcanzado el FID, la obra se dividirá en tres etapas: la infraestructura terrestre, con 16 meses estimados de construcción incluyendo la procuración; la infraestructura marina, las facilidades de compresión y las obras del jetty, con un plazo de entre 24 y 30 meses; y el arribo e integración del buque licuefactor, con unos 3 meses de instalación y puesta en marcha.
Durante su presentación, Ridelener se refirió al salto que daría el país para elevar su producción gasífera desde los 150 millones de metros cúbicos diarios actuales a un rango de entre 250 y 270 millones por día. Según las proyecciones expuestas en el encuentro y difundidas por Río Negro, la Argentina podría cubrir hasta un 7% de la demanda mundial hacia 2033, considerando únicamente los desarrollos de GNL en marcha, en un escenario de crecimiento de la demanda energética global cercano al 50% durante la próxima década.
"En Argentina, el GNL es un cambio real", concluyó el ejecutivo, quien sostuvo que el desarrollo podría mejorar la estructura macroeconómica del país y diversificar su dependencia tradicional del sector agropecuario. Ridelener remarcó además que la localización del proyecto sobre el Atlántico brinda acceso directo a la industria global del GNL desde el Hemisferio Sur.

