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La industria química y petroquímica colocó la competitividad como condición para transformar los recursos de la Argentina en producción, exportaciones y mayor valor agregado, durante el Día de la Petroquímica 2026, organizado por la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP) y el Instituto Petroquímico Argentino (IPA), según publicó Infobae.
El encuentro reunió a referentes sectoriales bajo el concepto "Desafíos para la sustentabilidad y el crecimiento de la industria química y petroquímica", con foco en las condiciones necesarias para acompañar la expansión de las cadenas productivas y desarrollar nuevas inversiones.
El presidente de la CIQyP y de Dow para América Latina, Matías Campodónico, advirtió sobre las empresas del sector que enfrentan el escenario de "una demanda interna que no termina de tomar impulso y una presión competitiva internacional cada vez mayor", en un contexto global de sobreoferta con China, que expandió su capacidad productiva y vuelca excedentes al mercado internacional, presionando precios y márgenes en todo el mundo.
"Esto está obligando a revisar capacidades, costos y modelos de producción en distintas regiones. Para algunos segmentos de nuestra industria, entonces, el desafío es crecer. Para otros, el desafío es transformarse con suficiente velocidad para poder competir", sostuvo el dirigente.
En la misma línea, Pablo Lacunza, director industrial para el sur de América Latina de Atanor/Albaugh, planteó que la competencia por inversiones no se limita a la disputa con las importaciones, y que las plantas con mejores condiciones competitivas son las que tienen más posibilidades de captar producción y sostener nuevos desembolsos.

Campodónico ubicó a Vaca Muerta entre los factores de transformación del sector: "Vaca Muerta está cambiando la matriz energética argentina. El crecimiento del gas y de sus líquidos abre la posibilidad de una nueva etapa de inversiones petroquímicas y de industrialización de esos recursos".
El directivo vinculó ese proceso con la expansión minera y agropecuaria, y señaló que la minería, especialmente el cobre y el litio, inicia un ciclo de expansión que demandará cada vez más insumos y soluciones químicas, mientras el agro requiere fertilizantes, agroquímicos y tecnología.
Dante Sica, socio fundador de Abeceb y ex ministro de Producción y Trabajo, analizó el cambio estructural del modelo económico argentino y definió a la química y la petroquímica como una plataforma que aporta insumos, materiales, procesos y tecnologías para la energía, la minería, el agro, la construcción y las industrias exportadoras. "Pero tener recursos no garantiza capturar la oportunidad: hay que competir por las inversiones", advirtió.
Sica identificó además la infraestructura y el costo del financiamiento como restricciones centrales para los sectores de mayor dinamismo, y planteó la necesidad de promover encadenamientos productivos y proveedores locales.
La cadena de fertilizantes fue presentada como una muestra de la conexión entre los recursos energéticos y la producción de alimentos. El CEO de Profertil, Marcos Sabelli, explicó: "Convertimos la energía del gas natural en fertilizante, el fertilizante en alimento para el suelo y ese alimento en comida para todos".
El director ejecutivo de la CIQyP, Jorge de Zavaleta, resumió esa articulación con una definición: "La industria química y petroquímica es industria de industrias". El directivo señaló además que la próxima etapa de inversiones podría orientarse más hacia las exportaciones, respaldada por materias primas competitivas y por los recursos de Vaca Muerta.
Por su parte, Luciano Bertinelli, responsable de Químicos para Minería de BASF para América, afirmó que los proyectos mineros modernos requieren una combinación cada vez mayor de conocimiento, tecnología y soluciones químicas. El ejecutivo consideró que la Argentina cuenta con una base industrial capaz de desarrollar proveedores para acompañar la expansión minera, con foco en el cobre.

