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Japón planea apoyar la construcción de oleoductos que eviten el Estrecho de Ormuz después de que la guerra entre Estados Unidos e Irán dejara al descubierto la vulnerabilidad del país a las interrupciones en el suministro de petróleo de Oriente Medio.
El plan forma parte de una nueva estrategia energética destinada a fortalecer la seguridad del suministro, según documentos de la Oficina del Gabinete de Japón del miércoles. Otras medidas incluyen la diversificación de las fuentes de adquisición de petróleo y la provisión de apoyo con los costes de envío, según muestran los documentos.
"La dinámica en torno a la energía ha cambiado fundamentalmente, trastocando las suposiciones que sustentan la política gubernamental y la actividad corporativa", dijo a los periodistas la Primera Ministra de Japón, Sanae Takaichi. Su gobierno busca finalizar la estrategia para fin de año, añadió.
Japón dependía de Oriente Medio para más del 90% de su crudo antes de la guerra, que comenzó a finales de febrero, y las refinerías de la nación se han visto obligadas a buscar suministros alternativos de países como Estados Unidos. Los procesadores también han recurrido a las reservas estratégicas de la nación para compensar el déficit.
Según la estrategia propuesta, hay planes para mejorar las capacidades de financiación de riesgos de la Organización Japonesa para la Seguridad de Metales y Energía (JOGMEC) para fomentar la participación en nuevos proyectos de oleoductos. JOGMEC es una agencia respaldada por el gobierno que proporciona dinero y garantías de responsabilidad para ayudar a las empresas japonesas a comprar y desarrollar participaciones en recursos en el extranjero.
Japón también buscará asegurar envíos estables de petróleo garantizando la cobertura de seguro necesaria para los buques, y buscará reforzar las reservas de crudo para cubrir la producción nacional de nafta.

