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Los envíos de petróleo desde los puertos occidentales de Rusia han caído a unos 2,3 millones de barriles diarios durante la primera mitad de agosto, un 15% por debajo del plan inicial de carga, debido a las interrupciones en el Puerto de Novorosíisk, en el mar Negro.
El descenso refleja el creciente desafío que enfrenta Moscú para mantener sus exportaciones de crudo, mientras Ucrania ataca la infraestructura energética rusa, vital para el suministro y los ingresos del presupuesto.
Inicialmente se proyectaba que las exportaciones desde los puertos bálticos de Primorsk y Ust-Luga, junto con el recinto portuario de Novorosíisk, alcanzaran alrededor de 2,7 millones de barriles diarios en agosto.
Según los operadores, las exportaciones de petróleo desde Novorosíisk -que incluyen el crudo ruso Urals y la variedad kazaja Kebco- han caído a unos 0,4 millones de barriles diarios, en comparación con los 0,8 a 1 millón de barriles diarios registrados en junio y julio.
Las cargas llevan más de dos semanas de retraso con respecto al plan, añadieron, ya que los cargamentos programados para salir a fines de julio recién han zarpado en los últimos días.
A medida que ha aumentado el riesgo de ataques a los cargamentos rusos en el mar Negro, Rusia ha redirigido las exportaciones de crudo de Kazajistán desde el puerto báltico de Ust-Luga hacia Novorosíisk.
El objetivo es liberar capacidad para un mayor volumen de exportaciones de petróleo ruso desde el Báltico, ya que se prevé que los envíos de tránsito de crudo kazajo se mantengan seguros en el mar Negro, dada la promesa de Ucrania de no atacar cargamentos que no sean de origen ruso.

