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Los precios mundiales de los alimentos subieron en agosto a su nivel más alto desde finales de 2022, ya que las alteraciones vinculadas a la guerra entre Rusia y Ucrania ejercieron una renovada presión sobre los mercados de cereales y las exportaciones del mar Negro, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Instituto Económico Polaco (PIE).
El Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura subió a 133,3 puntos en agosto, frente a los 130,8 de julio, con incrementos de precios en las cinco principales categorías de alimentos. El índice se mantiene alrededor de un 17 % por debajo de su pico de marzo de 2022, alcanzado tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
El PIE señaló que los ataques a las infraestructuras portuarias y al transporte marítimo en julio y agosto paralizaron gran parte del comercio de cereales de Rusia y Ucrania, países que en conjunto representan alrededor de un tercio de las exportaciones mundiales de trigo.
Las agresiones rusas contra los puertos ucranianos de Odesa y a lo largo del Danubio redujeron las exportaciones de trigo de Ucrania a 1,6 millones de toneladas métricas entre el 1 y el 28 de agosto, alrededor de un 60 % por debajo del nivel del año anterior y solo un 20 % de la capacidad potencial de exportación del país, según indicó el PIE citando a las autoridades ucranianas.
Por su parte, los ataques ucranianos con drones contra el recinto portuario ruso de Novorosisk contribuyeron a una caída interanual del 56 % en las exportaciones de trigo ruso, según las estimaciones de la consultora agrícola SovEcon citadas por el instituto. Los envíos de trigo ruso totalizaron 1,6 millones de toneladas métricas en el primer mes de la temporada, su nivel más bajo para ese período desde 2017/18.
Esta interrupción ya se está trasladando a los mercados internacionales. Los futuros del trigo subieron alrededor de un 30 % interanual en agosto hasta alcanzar su nivel más alto en más de tres años, afirmó el PIE. Los importadores asiáticos también han comenzado a desviar sus compras hacia el trigo australiano y argentino, a medida que las entregas desde Rusia y Ucrania se vuelven menos fiables.
Ucrania busca rutas alternativas para sus exportaciones agrícolas y ha pedido un aumento del tránsito a través de Polonia y otros estados vecinos de la UE, así como el levantamiento del embargo polaco a las importaciones de trigo, maíz, colza y semillas de girasol ucranianos.
Sin embargo, el PIE sostuvo que las rutas terrestres no pueden reemplazar los volúmenes que antes se gestionaban a través de los puertos del mar Negro. El bajo nivel del agua en el Danubio y los ataques a las infraestructuras cerca de Moldavia también están limitando las rutas alternativas de exportación ucranianas.
Rusia intenta redirigir parte de sus exportaciones de cereales hacia los puertos del Báltico tras las interrupciones en Novorosisk, que normalmente gestiona alrededor de un tercio de las exportaciones rusas de grano, pero las rutas alternativas implican costes más elevados y plazos de entrega más largos.
Para Ucrania, los productos agrícolas representan alrededor del 60 % de las exportaciones totales, lo que significa que una interrupción prolongada podría añadir presión sobre los ingresos por exportación, la capacidad de almacenamiento y el crecimiento económico, según el PIE.
El instituto advirtió que los continuos ataques a las infraestructuras del mar Negro están aumentando el coste económico de la guerra tanto para Rusia como para Ucrania, al tiempo que trasmiten esa presión cada vez más rápido a los mercados mundiales de alimentos.

