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El Kremlin acogió con satisfacción la propuesta de Estados Unidos para pactar una tregua con Ucrania sobre los ataques a infraestructuras energéticas, aunque condicionó el avance a la protección de las exportaciones marítimas y al levantamiento de las sanciones impuestas a Rusia.
Pese a que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó recientemente que ambas naciones habían acordado suspender las agresiones contra sus objetivos energéticos, ninguna de las partes ha ratificado el pacto.
De hecho, las ofensivas continúan, ya que Rusia bombardeó estaciones de servicio en Kiev el martes 15 de septiembre, mientras Ucrania aseguró haber alcanzado una refinería de petróleo rusa.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró a los periodistas que la sugerencia de Trump es una "muy buena idea", pero advirtió que se necesitará más que eso para reducir los precios mundiales de los combustibles.
"Es necesario garantizar la seguridad de la navegación y del transporte marítimo comercial aquí, incluidos los petroleros. El régimen de Kiev no ha mostrado hasta ahora ninguna inclinación a garantizar dicha seguridad", afirmó Peskov.
"Y lo segundo que debe hacerse es, por supuesto, levantar las sanciones (contra Rusia) y estas restricciones ilegales a los suministros energéticos. Solo entonces el mundo estará adecuadamente abastecido de estos productos petrolíferos, los mercados globales se estabilizarán y los precios bajarán", complementó el vocero.
Peskov añadió que Rusia se mantendrá en contacto con las autoridades estadounidenses respecto a la propuesta de Trump.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, señaló que Kiev solo está dispuesto a respaldar un alto el fuego energético si Washington garantiza que Moscú está genuinamente listo para poner fin a la guerra.
Los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas han provocado escasez de combustible en Rusia durante el verano, obligándola a restringir sus exportaciones. Esta situación ha agravado el desabastecimiento de gasolina, diésel y combustible de aviación en los mercados energéticos, impulsando los precios al alza y avivando la inflación global.
Ucrania, que sufre ataques rusos sistemáticos contra su propia infraestructura energética, sostiene que las refinerías son objetivos militares legítimos.
El domingo 13 de septiembre, Trump instó a Zelenski a cesar los ataques contra la infraestructura de diésel rusa, argumentando que estas ofensivas están provocando una escasez global del producto que "está perjudicando al mundo".
El Kremlin afirmó el lunes 14 que la agitación en los mercados internacionales se debe principalmente al conflicto en el Golfo.
Trump lanzó ataques militares contra Irán en febrero y Teherán respondió con el cierre casi total del estrecho de Ormuz, vía por la que transitaba previamente cerca de una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas.
En paralelo, Rusia y Ucrania han intensificado sus ataques contra buques de carga en los mares Negro y de Azov. Esta escalada ha encarecido los precios del grano, commodity del que ambos países son principales exportadores globales.

