
McKinsey: la geopolítica se vuelve un costo central para la energía global
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El informe Global Energy Perspective 2026, elaborado por McKinsey & Company, sostiene que el sistema energético global está entrando en aguas cada vez más inciertas y que los riesgos ya no se limitan a los mercados de energía. Según el estudio, la demanda crece, la inteligencia artificial genera un apetito eléctrico en rápida expansión y la geopolítica está redibujando las cadenas de suministro, mientras la asequibilidad y la seguridad energética pasan a ocupar un lugar central junto con la descarbonización.
El caso Ormuz
Como ejemplo de esa vulnerabilidad, McKinsey cita el cierre del Estrecho de Ormuz, donde el tráfico de buques cayó más del 90% en pocas semanas tras estallar el conflicto, disparando los precios de la energía en distintos combustibles y continentes. El reporte advierte además que, en un escenario de fragmentación geopolítica, reconstruir cadenas de suministro concentradas fuera de China podría elevar el capex solar entre un 20% y un 25%, y el de almacenamiento en baterías entre un 40% y un 50% en la Unión Europea y Estados Unidos, al tiempo que la fricción comercial encarecería los combustibles por rutas más largas y mayores costos de seguro.
La red eléctrica como límite
McKinsey identifica a la red eléctrica como el principal límite de velocidad de la transición energética, señalando que la transmisión, el almacenamiento y los permisos son hoy la restricción más común en todos los escenarios analizados. El informe advierte que la próxima crisis energética podría originarse tanto en equipos, mano de obra, baterías o minerales críticos como en el petróleo. En paralelo, proyecta que la demanda de crudo podría llegar a casi 130 millones de barriles diarios para 2035, un 30% más que hoy, en un escenario de alto crecimiento, mientras que la energía nuclear resurgiría con fuerza en el escenario de descarbonización, duplicando las adiciones netas anuales hasta 40 gigavatios hacia 2050.
El impacto real en el mercado petrolero
La advertencia de McKinsey sobre Ormuz como punto de quiebre encuentra eco en declaraciones del CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, quien calificó de 'preocupantemente bajos' los inventarios globales de petróleo. Según Aramco, casi 3.000 millones de barriles de oferta se perdieron desde que comenzó el conflicto y se liberaron más de 1.000 millones de barriles de reservas estratégicas y comerciales para amortiguar el golpe, con el crudo cotizando por encima de los 100 dólares por barril. Nasser estimó que la reposición de esas reservas podría requerir una demanda adicional de 2 millones de barriles diarios durante los próximos 18 meses.
Efectos en el crecimiento global
El Fondo Monetario Internacional, por su parte, mantuvo en 3,4% su proyección de crecimiento global para 2027 y elevó al 3,1% la de 2026, advirtiendo que el conflicto en Medio Oriente y la creciente deuda pública amenazan las perspectivas económicas. El organismo prevé que el petróleo promedie 96 dólares por barril en 2026 antes de bajar a 87 dólares en 2027, bajo el supuesto de que la navegación por el Estrecho de Ormuz se normalice hacia marzo de 2027; si el crudo llegara a 130 dólares durante el primer trimestre de ese año, el crecimiento global sería menor y la inflación subiría al 5,2% en 2027.
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