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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó al mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, a cesar los ataques militares contra las refinerías de diésel rusas, advirtiendo que estas operaciones están generando escasez global de combustible.
"El Sr. Zelenski tiene que hacer una sola cosa: tiene que dejar de destruir el combustible diésel en Rusia. Que ataque otros objetivos, pero no el diésel, porque está provocando escasez de diésel", declaró Trump.
El mandatario estadounidense afirmó que las actuales perturbaciones en los mercados de diésel no provienen de las tensiones en Oriente Medio, sino que se originan en la guerra entre Rusia y Ucrania.
Trump señaló que Washington planteó el asunto directamente al líder ucraniano, enfatizando que los funcionarios estadounidenses no quieren que Kiev ataque las refinerías.
Las fuerzas ucranianas disponen de "muchos otros objetivos" para sus ataques militares, afirmó Trump, sosteniendo que mermar la capacidad de producción de diésel rusa está "perjudicando al mundo".
Los funcionarios ucranianos no han emitido una respuesta inmediata a las declaraciones del presidente estadounidense.
El llamado de Trump se produce en un momento en que Ucrania intensifica drásticamente sus ataques contra los centros energéticos y la infraestructura de refinación rusos.
El 10 de septiembre, Zelenski afirmó que las unidades ucranianas alcanzaron ocho instalaciones de apoyo militar en un periodo de 24 horas, incluida una refinería de petróleo en la región de Yamalo-Nénets y un puerto marítimo en Daguestán.
Los ataques también se dirigieron contra la base naval y terminal petrolera de Novorossiysk el 9 de septiembre, así como contra complejos de procesamiento en Riazán, Perm y Tartaristán el 7 de septiembre.
La interrupción sostenida ha limitado la capacidad de Moscú para procesar petróleo crudo en combustibles de transporte. En respuesta, Rusia introdujo restricciones a la exportación de diésel en julio y las extendió hasta septiembre.
Por su parte, tras los ataques perpetrados por EE. UU. e Israel que comenzaron en febrero, Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz a la navegación, provocando graves alteraciones en los flujos globales de energía y comercio.
Asimismo, los recientes ataques de los rebeldes hutíes contra el oleoducto de Arabia Saudita han tensionado aún más el mercado.

