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La administración del langostino patagónico (Pleoticus muelleri) dio un paso hacia la consolidación de un esquema de manejo sostenible. Según detalló Pescare, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) avanza en el desarrollo de la estructura técnica requerida para fijar una Captura Máxima Permisible (CMP) anual, un procedimiento sustentado en datos de campañas científicas, registros de la flota comercial y el nuevo modelo de evaluación estructurado por tallas, denominado ModeLa V.2.
La herramienta integra dos décadas de estadísticas biológicas y operativas, permitiendo establecer por primera vez puntos biológicos de referencia para evaluar la biomasa reproductiva, el reclutamiento y la presión por pesca. Para completar la fórmula de recomendación anual, tal como consignó el medio especializado, los investigadores trabajan en la definición de la regla de control de captura que vinculará el estado real del recurso con un volumen máximo sugerido para cada temporada.
En este proceso, la campaña estival de investigación prevista para marzo de 2027 resulta un hito clave. Dicho relevamiento aportará una actualización de los indicadores de abundancia, biomasa y composición poblacional necesarios para ajustar el modelo cuantitativo.
Con estos insumos validados por la ciencia, la decisión sobre el futuro esquema de explotación quedará en la órbita del Consejo Federal Pesquero (CFP). De acuerdo con lo publicado por Pescare, el organismo federal deberá evaluar si avanza hacia un sistema de Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC) para la pesquería de langostino. De concretarse esa transición, al INIDEP le corresponderá definir el volumen total anual biológicamente sustentable, mientras que la eventual asignación de cuotas entre permisos, buques o grupos armadores será potestad exclusiva del CFP.

